
Pues bien, el tiempo intentó de todas las formas posibles “boicotear” una celebración preparada con grandes dosis de ilusión. Primero fue un fuerte chaparrón y después una granizada que obligó a todo el mundo a refugiarse como pudo a la hora fijada para el comienzo de la actuación.
Pero a pesar de la climatológica “faena”, el entusiasmo pudo más y los animosos asistentes cambiaron sobre la marcha el escenario de la actuación, y como Coca es rica en “marcos incomparables”, en lugar de la muralla fue el Castillo quien acogió a espectadores y juglares, y bajo los arcos del Patio de Armas, SALVA Y PARRA nos ofrecieron todo su buen hacer y su ingenio, haciendo las delicias de los asistentes, que salieron encantados del espectáculo.
La tormenta quiso arruinarnos la “fiesta”, pero no lo consiguió.
Maribel Egido
Pero a pesar de la climatológica “faena”, el entusiasmo pudo más y los animosos asistentes cambiaron sobre la marcha el escenario de la actuación, y como Coca es rica en “marcos incomparables”, en lugar de la muralla fue el Castillo quien acogió a espectadores y juglares, y bajo los arcos del Patio de Armas, SALVA Y PARRA nos ofrecieron todo su buen hacer y su ingenio, haciendo las delicias de los asistentes, que salieron encantados del espectáculo.
La tormenta quiso arruinarnos la “fiesta”, pero no lo consiguió.
Maribel Egido
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